• claraguixeras

¡Antes y después!



Hoy queremos continuar con la entrada del blog de Julio, ¿te acuerdas que te hablamos sobre la limpieza de las joyas?


¡Pues te vamos a enseñar un antes y un después de unos anillos que nos trajeron!


Son dos anillos antiguos, que provienen de una herencia, la clienta nos consultó por que los veía muy oscuros, uno incluso con manchas negras en el oro y las piedras muy mates, sin brillo y algo anticuados, y nos pidió si podíamos hacerle un lavado de cara a los anillos.


Estudiamos a fondo los anillos, para ver qué tipo de piedras tenían, la calidad, el color y la talla, si eran de oro de 18 quilates y sobre todo su estado de conservación, por si por el uso estaban muy deteriorados, y necesitaban algún tipo de repaso, sobre todo en el engaste de las piedras.


Al realizar este proceso, de lo que nos dimos cuenta, es que los anillos estaban realmente sucios, les hicimos unas fotos dónde puedes apreciar perfectamente en qué estado estaban los anillos:


Anillo 1



¿Ves las manchas en el oro? ¿las piedras muy oscuras?


Anillo 2





El segundo, no tiene manchas en el oro, pero las piedras no tienen ningún tipo de brillo.


Así que utilizamos nuestro pequeño truco, el que te comentamos en el blog de Julio y mezclamos agua, fairy y una gotita de amoniaco, los limpiamos bien, los frotamos con un cepillo de cerdas suaves y los secamos con un paño suave de algodón y… ¡Voilá! Nosotras fuimos las primeras sorprendidas del gran cambio que vimos en los anillos, ¡no parecían los mismos!


Volvimos a hacerles fotos y se las mandamos de nuevo a la clienta, porque de verdad que se veían muy muy bonitos y las piedras...¡tenían un color blanco increíble!


¡¡Te enseñamos las fotos para que juzgues tú misma!!


Anillo 1







Anillo 2






Con esto, queremos recalcar, que hay veces que una joya antigua puede parecer de una calidad inferior a la que realmente es, incluso como en este caso, que se quiera actualizar el diseño para hacerlo más llevable. Sin embargo, a veces lo único que realmente le hacía falta era una buena limpieza para descubrir que su estado de conservación es muy bueno, que las piedras son diamantes de talla antigua, muy blancos y ¡preciosos!


Una vez visto el cambio que han dado, tú... ¿Qué haríais con ellos? ¿Los dejaríais así como están o finalmente los rediseñarías?


Nuestra clienta lo tiene claro, ¿y tú?




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